Afiliación, soledad y aislamiento

afiliación, soledad y aislamiento

La afiliación es la tendencia humana básica que nos lleva a buscar compañía como una manera de garantizar la supervivencia tanto del individuo como de la especie. El que diga que puede prescindir de los demás: o es esquizoide o se trata de  un marciano. Todos necesitamos del contacto interpersonal, esa es la verdad irrefutable.

Por eso, cuando se rompe la red de las relaciones sociales en la cual estamos inmersos, nos sentimos extraños, distintos, vacíos. La desconexión con el prójimo nos desarraiga, nos quita la fuerza principal para seguir en el juego de la vida. La psicología del desarrollo nos indica el camino: la principal causa de la depresión infantil es la ruptura con sus pares. Como si la naturaleza nos recordará que no hay nada más antinatural que una vida sin amigos (Cicerón). 

El aislamiento o la soledad social ha ido aumentado en el mundo, de acuerdo a las culturas y a la edad. Contrariamente a lo que se piensa, algunos estudios han encontrado que la soledad golpea más a los adolescentes ( 79%) que a los ancianos (37%). Parecería que la expectativa de los jóvenes a querer estar la mayor parte del tiempo con sus iguales es determinante. Tanto en los Estados Unidos como en España la tercera parte de la población mayor se siente sola.

La soledad emocional no se refiere tanto a la carencia de gente sino a la desvinculación afectiva. El tema es la intimidad, el amor, el afecto de la pareja o las amistades especiales. Podemos estar en una muchedumbre de conocidos y sentirnos emocionalmente solos. Querer y ser querido es la condición básica de la felicidad, lo cual no implica que haya que renunciar de manera indeclinable a la soltería. Hay  gente que prefiere un aislamiento moderado y amores de medio tiempo, al típico matrimonio consumado.

La soledad o el aislamiento obligado, el que no elegimos de forma voluntaria y con fines constructivos sino que se nos impone por cualquier motivo, baja las defensas. Una investigación epidemiológica realizada en los Estados Unidos encontró que la tasa de mortalidad de los individuos socialmente aislados, independiente de la edad, era dos o tres veces más alta que la de los sujetos integrados socialmente. 

¿Qué características se asocian a las personas que sufren de soledad?. Citaré las más relevantes, dejando claro que a veces no sabemos si son causa o consecuencia:

  1. Características de personalidad: introversión, timidez, ansiedad.
  1. Baja autoestima: si creo que no valgo la pena evitaré entrar en contacto con los demás.  Alguien, no muy conforme con su autoconcepto, me decía: “No quiero ofender a los demás con mi presencia”. 
  1. Déficit en habilidades sociales: se refiere a la incapacidad conductual y/o cognitiva (mental) de poder establecer vínculos con los demás. Por ejemplo, dificultades de iniciar y sostener una conversación, hablar en público o expresar emociones.
  1. Características demográficas: en Australia los hombre sufren porque no hay mujeres, en Colombia las mujeres sufren porque no hay hombres. 
  1. Estilos de apego: cada vez hay más evidencia científica que sustenta que la manera adulta de relacionarnos con otros está determinada en gran parte por las experiencias afectivas tempranas.  Por ejemplo, padres ambivalentes e inconstantes en la calidad y cantidad de afecto, pueden generar en el niño miedo e inseguridad a iniciar y mantener relaciones estables.

La soledad no deseada no es un castigo del destino, ni un karma indeclinable frente al cual nada podamos hacer. No tiene sentido sufrir por algo que tiene remedio.